Imagínate como un manitas aficionado que lleva su propio pequeño negocio en un bloque de pisos polaco de los años 90. ¿Tu misión? Ganar todo el dinero posible recortando costes siempre que puedas.
¿Diluir la pintura con agua para que alcance para todo el piso? Claro, quizá el color no quede tan intenso, pero ¿quién se va a dar cuenta?
¿Poner azulejos sin nivel? Un poco de desnivel le da "carácter" al sitio. Al fin y al cabo, lo importante es acabar rápido, no la perfección.
No te preocupes: si el cliente descubre los fallos después de que te hayas ido, el beneficio ya es tuyo.

¿Los muebles no pasan por la puerta? Sin problema: piensa rápido, abre la ventana y… ¡todo vuela al patio! Habitación limpia y cliente feliz… siempre que no haya aparcado debajo de la ventana.

En la ferretería serás como un cazador veterano, buscando las herramientas más baratas que "más o menos" sirvan para el trabajo. ¿Un martillo en oferta que apenas aguanta unos golpes? ¡Coge dos!

Cuando termines, admira tu obra con orgullo… y no mires demasiado esas pequeñas imperfecciones.

Acepta todo tipo de reformas y reparaciones. ¿Arreglar un baño inundado o quizá una reforma completa? Cada día trae un nuevo desafío, y cada decisión puede darte dinero rápido… o una avalancha de problemas.