Sin embargo tiene grandes fallos que hacen que no lo considere un gran Metal Gear. Principalmente porque la historia, elemento muy fuerte en la saga, se subordina a la jugabilidad. El argumento a veces parece no avanzar y se estanca, pocas cutscenes además de que el argumento ha sido muy mal tratado (el infame Capítulo 3 y el final eliminado).
Además MGSV pierde muchos elementos clásicos de la saga, como las luchas con bosses verdaderamente interesantes y únicos. En general el juego es una secuela de Peace Walker y por lo tanto más parecido a éste que a cualquier Metal Gear Solid principal (MGS1, MGS2, MGS3 o MGS4).
La administración de Mother Base está muy bien y consigue hacerte sentir como Big Boss, tú eres quien manda y puedes beneficiarte de todos los avances y desarrollos en el campo de batalla. Administrar personal, mandar a soldados a misiones, etc. Es algo que da variedad, profundidad y alarga el juego.
Pero este punto, el alargar el juego, Kojima lo hace muy artificialmente. 150 misiones secundarias, que si bien pueden ser entretenidas, ofrecen bastante poca diversidad (misiones de rescatar prisioneros, destruir tanques, infantería, etc). Y las misiones principales, aunque en papel son 50, en realidad son unas 37, mas otras 13 o así que son misiones anteriores rejugadas con mayor dificultad. El argumento se siente corto frente a elementos secundarios que alargan la experiencia pero sin verdadero sustento.
Y en general, la historia principal y este episodio de la saga lo he visto como una decepción. Algo que podría haber dado mucho más juego y podía haber sido más aprovechado, pero al final se ha quedado bastante limitado (limitado literalmente pues el juego deja muchos cabos sueltos, rondando por internet el final verdadero).
Aún así, el juego es muy divertido, una delicia de jugar. Como Metal Gear puede desilusionar, pero como videojuego roza a perfección.