Volvemos a la Sicilia de principios del siglo XX y seguimos a Enzo Favara, un protagonista bien construido que pasa de la miseria a codearse con la familia Torrisi. La construcción de personajes funciona: hay matices, buenos secundarios y escenas que se te quedan.
En lo jugable, el foco está en misiones lineales con variedad suficiente. Los duelos a navaja me han sorprendido para bien: se sienten tensos, con lectura de tiempos, fintas y contraataques que premian la paciencia. No reinventan la rueda, pero funcionan muy bien y encajan con el tono. El sigilo es correcto sin más: útil para limpiar zonas y variar el ritmo, aunque no es el pilar del juego.
La duración me parece ideal para este tipo de historia (campaña de unas 10–12 horas si vas al hilo) y, sinceramente, prefiero esto a intentar apuntar a un mundo abierto de la magnitud de Red Dead y quedarse a medias. Aquí todo empuja la trama y se nota.
¿Pegas? El final no me convenció al 100% en lo emocional, pero no me parece mal desenlace: cierra con coherencia lo que plantea.
Si te gustaron Mafia 1 y 2 y valoras una campaña concentrada que no se eterniza, adelante con él.